sábado, 26 de junio de 2010

Sentencia a la soledad por amor

Y se mecía en su silla, mirando la nada de su casa solitaria, pequeña, de madera, pero que acogió sus siete hijos, y que encarcela un luctuoso hecho que vaga por los recónditos lugares de todas las habitaciones, y mantiene encerrado al hombre de la silla.

La casa se llenó de pena cuando su hijo mayor tenía 12 años, y el menor cerca de 10 minutos, su esposa había muerto, problemas en el parto que, en ese tiempo, no se podían solucionar tan fácilmente, su único amor se había ido, y él lo tuvo que entender muy rápido, sus hijos necesitaban a alguien, y siempre pensó que hizo lo correcto, incluso ahora cuando seguía meciéndose y esperando, y esperando y recordando, recordando la última conversación con ella, la cual le dio fuerza para seguir con sus hijos, pero que también lo mató y condenó toda la vida en esa prisión urbana pequeña y de madera:

- Te amo, y quiero que cuides a nuestros hijos

- ¿Qué dices?, los cuidaremos juntos ¡Dijimos que para toda la vida!

- Pero a mi ya no me queda vida

- A mi sí, no puedo seguir sin ti, amor, si te vas se va mi vida y moriré

- Sé que soy una maldita al irme antes y dejarte sufriendo, pero aún así, no puedo combatir

- Por favor… no

- Nunca le digas a mis hijos que morí, diles que me fui lejos, que no los quise cuidar, prefiero que odien a una madre falsa a que amen a una muerta, y… prométeme algo

- ¿Qué cosa?

- Yo… te estaré esperando y quiero que tú también esperes el día en el cual nos juntemos y seamos dos ángeles, promételo… prométeme que yo seré la única mujer de tu vida desde ahora a la eternidad

- Te lo prometo

- … Te amo… mucho… … …

- … (silencio… biiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiip… silencio… llanto)… yo también te amo mucho

miércoles, 23 de junio de 2010

NOmbre

Mi mente estaba fija en su inicial. Más que cariño era un profundo amor. No por su persona, sino por su nombre. El sonido de éste al ser emitido por mis cuerdas vocales traía a mi mente un delicado sentimiento de alegría y felicidad. Seguido por coraje, valor y pasión. Con sólo pronunciar esa palabra me sentía en las nubes, siendo abanicado por el mismísimo Zeus.

El problema vino cuando ella me dijo que se iba a cambiar el nombre. Que lo encontraba muy "de abuelita". Fue ahí cuando mi cólera aumentó a niveles nunca antes vistos. No me quedó otra que encerrarla hasta que se arrepintiese de sus intenciones.

No podía comprender como a ella no le causaba la misma sensación que a mi cada vez que la llamaban. Me dediqué a cuestionarla por días completos a causa de su precario estado mental que no apreciaba los tonos y sabores de su acaramelado apodo. Como mis papilas gustativas se erizaban, mis oídos se recogían y mi piel recibía un pequeño shock eléctrico (sinapsis, pensaba yo.). Terminó dandose por vencida y resignándose a su antiguo deseo de cambiar lo que su madre (gracias a Dios) le había dado con tanto cariño.

Terminamos casándonos y teniendo una bella niña. Le pusimos María por mi madre.

Sueño

Se aburríó de la lluvia. Se aburrió de estudiar y de esperar a que su padre llegaran de la reunión con el certificado de notas. Se aburrió de saber que repetiría por segunda vez el año. Se aburrió de cambiar a cada rato de compañeros, y que estos, siendo menores que él, se burlaran de sus notas. Se aburrió de ponerle empeño a las pruebas porque siempre quedaba en blanco al momento de contestarlas y el estudio quedaba en nada. Se aburrió de ser tímido, feo e ignorado por los mayores. Se aburrió de su adicción a la pasta base y de los métodos para conseguir plata para comprarla. Se aburrió de que su madre estuviese muerta por un agresor desconocido y saber quién fue, pero no poder decir nada bajo amenaza de muerte. Se aburrió de ocultar el secreto de su hermana embarazada. Se aburrió de faltar a clases. Se aburrió de intentar ser mejor en un mundo que le obligaba a ser como era. Se aburrió de arrepentirse cada vez que sólo le faltaba introducir en su boca las 100 pastillas para dormir que había depositado en su mano previamente. Se aburrió de no poder saltar el puente por miedo a dejar sin alimento a su hija de 5 meses. Se aburrió de la culpa, el remordimiento y de su existencia.

Salió al patio y tomó un poco de aire. Volvió y dio vuelta a la página de la guía que estaba leyendo.

sábado, 19 de junio de 2010

Valentina

- Está listo – dijo su madre

Esteban escuchó, se paró de su cama, apago la televisión, el monitor de su computador y se sentó en la cama de nuevo, mirando por la ventana, por la cual se veía la casa de su vecina, Valentina, quien él decía que era su amor, quien él creía que lo volvía loco, que cada vez que la miraba su mente volaba y cambiaba, de ese chico perno, freak, antisocial y tímido, a un joven energético, extrovertido, amador, entretenido y confiado. De pronto vio que Valentina le hacía señas, un escalofrío le recorrió el cuerpo completamente… se había dado cuenta de que él la observaba siempre que podía, excepto en situaciones privadas, Esteban era un joven respetuoso. Los nervios se fueron cuando se dio cuenta de que las señas eran para que Esteban bajará y saliera a hablar con ella, Esteban, a pesar de haberse imaginado mil veces antes de dormir como sería hablar con ella, y que haría, como tomaría su cabeza, como la saludaría y como se drogaría con mirarla a sus ojos, estaba nervioso, tenía miedo de bajar, quiso pensar que se equivocaba en interpretar lo que Valentina le quería decir, hasta que vio un papel, un mensaje que decía “Te quiero decir algo importante :$”. Vio salir a Valentina de escena y el bajo del segundo piso, en cada escalón aumentaba su temor a hablarle, era un temor idiota, no sabía los fundamentos del temor, pero al mismo tiempo le gustaba, la situación era exactamente como él la había imaginado, y a Esteban le gustaba.

Valentina estaba al frente de él, se acercó lentamente, él hizo lo mismo, Valentina lo miraba fijamente, en su interior sentía lo nerviosa que estaba, y Esteban sabía lo que Valentina sentía, era su vida perfecta, Esteban sentía la conexión sólo con verla, sin importar que no se hayan visto muchas veces, él sabía que ella era la indicada, sabía que ella debía ser su alcohol, su cocaína y sus sueños. Sus caras ya estaban cerca una de la otra, sus ojos se miraban intensamente, sus miradas cambiaban entre las sendas pupilas y bocas, sus narices se tocaron, sus cabezas se movieron, Esteban ni siquiera sabía cómo entendía la forma de seguir la acción.

- ¿Qué me tenías que decir?
- Decir ya nada


Esteban tomó la cabeza de Valentina, acercaron sus narices y el joven le movió el pelo de la oreja de Valentina, algo que él siempre había soñado, las manos de la mujer se acercaron a los hombros de Esteban y lo zamarrearon con mucha fuerza, Esteban no sabía que pasaba, no sabía cómo reaccionar, abrió los ojos y ahí estaba su televisor prendido y su madre con su mano en el hombro de su hijo.

- Se enfría la comida
- Ya voy – atinó a responder nerviosamente.


Esteban se paró de su cama fue a su puerta, apagó la luz, miró por la ventana y vio a Valentina en su casa, en su pieza, sentada, chateando.


DEDICADO ESPECIALMENTE A UNA JOVEN QUE ME CAE MUY BIEN Y QUE ME DIJO QUE SIGUIERA ESCRIBIENDO, GRACIAS VALE =).

PS: EL CUENTO ES SÓLO FICCIÓN, CUALQUIER RELACIÓN, DE NOMBRE ESPECÍFICAMENTE, CON LA REALIDAD ES SÓLO COINCIDENCIA xDDDD.